En mi adorada compañia "Los Papota" de 8 integrantes, somos tres mujeres. Las tres somos docentes y un buen día nos decidimos a dar talleres intensivos solo para payasas. Lila, Erica y yo somos muy distintas. Nos complementamos. Creíamos que podría llegar a ser interesante para otras mujeres una misma mirada, desde diferentes puntos de vista. Tenemos formaciones diversas, con orientaciones distintas, y gracias a nuestro trabajo, además de enseñar, estamos en permanente contacto con el público. Supimos desde el principio que la experiencia debía ser intensiva. Supimos que las participantes debían tener entrenamiento previo en la técnica del clown. Respetamos mucho el primer encuentro con el propio payaso, y esta propuesta era en principio experimental. Los talleres comenzaron siendo de dos dias y luego se alargaron a cinco. Pensamos muy alegremente que somos diferentes a los hombres y que deseamos festejarlo. Es hora de disfrutar de nuestras particularidades! Decimos que adoramos al genero masculino y que la propuesta es solo un impás para conectar con esas zonas íntimas que despiertan nuestro ser más vulnerable. Y decimos también que cuando se pasa la barrera del "difícil público femenino" , el único que participa del taller, la experiencia puede ser muy liberadora. Cada seminario fue muy rico. Nos proponiamos en esa reuníon de mujeres buscar el punto de transformación. El estímulo para dejar morir los prejuicios conocidos, para dar lugar a la nueva payasa. Mi percepción personal fue que se despierta, en esa liberación, ese ser masculino que llevamos toda mujer dentro, y que descuidamos, encerramos o maltratamos. Es el niño que siempre quizo tirarse en la tierra para embarrarse. El ser de la acción, de la desición, de la revolución. El combate. La locura desatada. La gran luminosidad. Nuestro opuesto. Y que placer sentirlo! Que bien reírse de nuestras groserías y torperzas! Que bien que hace el desacato, un poco de brutalidad y salvajismo! Las mujeres tienen fama de sensibles, delicadas, sensuales. Es verdad. Pero además de eso, si se animan a observarse, pueden hacer que las personas se descompongan de risa. Las mujeres pueden ser muy cómicas. Ojalá poco a poco esta afirmación sea expresada y expresada, y gritada por todo el mundo. Ojalá el mundo se pueble de mujeres que rían de mujeres y de mujeres que rían de hombres, y de mujeres que rían del pasado que tan mal las ha tratado. Todavía estamos enojadas. Y no es para menos. Habrá que trabajar para transformar, evolucionar ese estado. Y todo este cambio no será de un día para el otro. Animo. Perseverancia. Paciencia. Y por sobre todas las cosas, buen humor.
sábado 31 de marzo de 2007
POR LAS PAYASAS
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